martes, 12 de noviembre de 2013

Música indígena tiene origen por misioneros

Por Karla Padilla Lluhen
Ensenada.- La hipótesis de que la música indígena tiene orígenes europeos, fue la idea central de la charla que ofreció el doctor Miguel Olmos Aguilera, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

“Lo que escuchamos actualmente como música tuvo un origen, se desarrolló por cualidades técnicas muy específicas a través de toda la historia occidental”, comentó Olmos Aguilera quien participó dentro del IX Festival de Música y Musicología de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Indicó que el desarrollo de las formas musicales como se conocen actualmente son recientes, que incluso fueron traídas por personas específicas, principalmente por los grupos eclesiásticos, militares y colonos.

El doctor en Antropología Social, Etnografía y Etnología expuso que la forma de toca de las etnias indígenas está influenciada por la música jesuita que se les impuso con la llegada de las misiones.

“Le damos mucho peso a la música de las misiones, porque efectivamente fue la música hegemónica en el ámbito eclesiástico, misional, de las visitas, pero no le damos suficiente peso a las manifestaciones de carácter indígena”, comentó Olmos Aguilera.

Recordó que en este aspecto, Baja California está mayormente relacionado al sur de Estados Unidos que con el sur del resto de la República Mexicana, pues incluso Sonora también se “emparenta” con Arizona, Estados Unidos a través de los grupos indígenas denominados yumanos.

Asimismo, añadió que los yumanos –kiliwas, kumiai, pai pai y cucapás- ya se encontraban en el territorio desde antes que llegaran las misiones que fueron establecidas a lo largo de la península de Baja California.

Las comunidades ya tenían elementos sonoros que los identificaban entre ellos mismos y que utilizaban en diversas ocasiones, y a pesar de no tener la misma lengua, compartían la sonaja como instrumento.

La música, dijo, es el conjunto de manifestaciones acústicas producidas con una intención sensible y evoca imágenes acústicas que remiten a la experiencia cultural de quien la escucha.

De la misma forma, Olmos Aguilera indicó que la antropología de la música se dedica al estudio científico de la sonoridad cultural y de la música de las sociedades indígenas.

Entre los géneros introducidos por los misioneros y jesuitas destaca la música eclesiástica, como misas con ofertorios, responsorios, salmos, himnos, oratorios, letanías, alabados y otros derivados del canto llano.

Señaló que los grupos siguen renovando su música, misma que aprendieron de misiones jesuitas y franciscanas y actualmente tienen grandes posibilidades musicales de desarrollo, por lo que se busca recuperar este tipo de música a nivel regional.


Por último, recordó que la música en estas comunidades se ha transmitido de manera oral, es decir “todo lo que aprenden lo saben porque se los enseñaron sus padres, se los enseñaron sus abuelos”, finalizó.

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