Por Karla Padilla Lluhen
Ensenada.- La
hipótesis de que la música indígena tiene orígenes europeos, fue la idea central
de la charla que ofreció el doctor Miguel Olmos Aguilera, investigador del
Colegio de la Frontera Norte (Colef).
“Lo que escuchamos
actualmente como música tuvo un origen, se desarrolló por cualidades técnicas
muy específicas a través de toda la historia occidental”, comentó Olmos
Aguilera quien participó dentro del IX Festival de Música y Musicología de la
Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
Indicó que el
desarrollo de las formas musicales como se conocen actualmente son recientes,
que incluso fueron traídas por personas específicas, principalmente por los
grupos eclesiásticos, militares y colonos.
El doctor en Antropología
Social, Etnografía y Etnología expuso que la forma de toca de las etnias
indígenas está influenciada por la música jesuita que se les impuso con la
llegada de las misiones.
“Le damos mucho
peso a la música de las misiones, porque efectivamente fue la música hegemónica
en el ámbito eclesiástico, misional, de las visitas, pero no le damos
suficiente peso a las manifestaciones de carácter indígena”, comentó Olmos
Aguilera.
Recordó que en
este aspecto, Baja California está mayormente relacionado al sur de Estados
Unidos que con el sur del resto de la República Mexicana, pues incluso Sonora
también se “emparenta” con Arizona, Estados Unidos a través de los grupos
indígenas denominados yumanos.
Asimismo, añadió
que los yumanos –kiliwas, kumiai, pai pai y cucapás- ya se encontraban en el
territorio desde antes que llegaran las misiones que fueron establecidas a lo
largo de la península de Baja California.
Las comunidades ya
tenían elementos sonoros que los identificaban entre ellos mismos y que
utilizaban en diversas ocasiones, y a pesar de no tener la misma lengua,
compartían la sonaja como instrumento.
La música, dijo,
es el conjunto de manifestaciones acústicas producidas con una intención
sensible y evoca imágenes acústicas que remiten a la experiencia cultural de
quien la escucha.
De la misma forma,
Olmos Aguilera indicó que la antropología de la música se dedica al estudio
científico de la sonoridad cultural y de la música de las sociedades indígenas.
Entre los géneros
introducidos por los misioneros y jesuitas destaca la música eclesiástica, como
misas con ofertorios, responsorios, salmos, himnos, oratorios, letanías,
alabados y otros derivados del canto llano.
Señaló que los
grupos siguen renovando su música, misma que aprendieron de misiones jesuitas y
franciscanas y actualmente tienen grandes posibilidades musicales de desarrollo,
por lo que se busca recuperar este tipo de música a nivel regional.
Por último,
recordó que la música en estas comunidades se ha transmitido de manera oral, es
decir “todo lo que aprenden lo saben porque se los enseñaron sus padres, se los
enseñaron sus abuelos”, finalizó.
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